Los toros...un hermoso entretenimiento ¿no?
La mayoría de los españoles ven las corridas de toros como el deporte nacional, una tradición que hay que mantener, una forma de arte, de expresión...
Una manera de plantarle cara a la Naturaleza.
¿Qué hay de la emoción de ver plantarse al torero, de magnífica figura y espléndido traje de luces, ante una bestia de más de seiscientos kilos, de fuerza mayúscula y letales pitones? ¿Qué hay de la gracilidad del matador cuando el toro embiste y él se aparta como si no le supusiera esfuerzo alguno, regalando a los espectadores un llamativo golpe con el capote? ¿Qué hay del baile que empiezan entonces hombre y bestia, de las hermosas fintas que dibuja el matador, de la valentía que demuestra ante la muerte?
Nadie lo niega y nadie lo negará nunca.
Pero tampoco se puede negar la sangre que empaña la belleza del espectáculo. Cuando la espada se clava en el lomo del toro, éste sufre. Punto. No hay más. No hay discusión respecto a esto.
Y no sé por qué la gente aficionada a los toros se empeña en inventar estúpidas afirmaciones como: "Al toro le gusta que le maten" o " Sin las corridas, el toro de lidia no existiría".
¡Venga, tío, sé coherente!
¿Al toro le gusta que le maten? ¿Te gustaría a ti que de pronto alguien te clavara una espada en la cerviz? Y no una espada, si no muchas...y hasta el punto de llegar a la agonía. Caer derrotado a la arena a la espera de que esos seres tengan la clemencia de darte el golpe de gracia para que así termine el dolor de las estocadas.
Si eso no es crueldad, que alguien venga y me diga lo que es.
Sin las corridas, el toro de lidia no existiría...sí, eso es verdad. Pero las corridas de toros surgieron hace siglos: Goya ya las pintaba en su época. Los toros de lidia se "crearon" para esa fiesta castiza, en unos tiempos en los que la vida de un hombre no valía nada, ya ni te cuento la de un animal. Se supone que hoy en día vivimos en una sociedad que respeta a la Naturaleza, una sociedad que aprecia a los animales y no los mata para su diversión y entretenimiento, pues eso es una barbarie.
Hoy en día es una fiesta que ha quedado como un resto del pasado. Los toros son una fiesta primitiva, brutal y cruel, una tradición que hoy en día no sirve más que para provocar dolor al animal, un vestigio de lo que fuimos una vez. O eso me gustaría pensar.
Y con esto no me refiero sólo a las corridas de toros, también a fiestas como las del toro enmaromado, el toro embolado, y esa fiesta que consistía en colgar a un ganso de una cuerda atada a su garganta para que llegara un salvaje y se colgara del pobre animal hasta romperle el cuello. Lo mejor era cuando el individuo desataba al ganso y corría a entregárselo a su novia (ella encantada de que su novio fuera un salvaje de tomo y lomo, por supuesto) ¿Quién es el animal ahí, la pareja de neandertales o el pobre ganso?
Y como esas, un montón de fiestas que deberían estar PROHIBIDAS. Son salvajes, son primitivas, son crueles y son totalmente inútiles. ¿Qué se gana con eso? ¿Pasar un buen rato? ¿Pero cómo se puede pasar un buen rato a raíz de la muerte de un animal? ¡No logro entenderlo!
Me pongo enferma cada vez que echan por la tele una corrida de toros: no puedo verlo, es superior a mis fuerzas. Y me pregunto como puede haber gente que disfrute viendo eso.
Además, ¡es absurdo! Quiero decir, si un torero entra al ruedo, saca una espada y mata a un toro de seiscientos kilos que no le ha hecho nada, eso se llama deporte. Sin embargo, si a mí me da un día por salir a la calle, coger a un perro y clavarle una katana -por ejemplo-, eso se considera un delito leve. Con la muerte de ese perro no iría a la cárcel, pero si mato a un segundo can sí.
¿Cuántos toros puede haber matado un torero en todas su carrera? Decenas, cientos...y, sin embargo, ahí están, encumbrados en lo más alto de la jerarquía social, famosos, aclamados y ricos.
¿Alguien puede explicarme eso? Si es que puede...
Y aún así hay gente que defiende la fiesta de los toros ¿y todo por qué? ¿Por tradición? ¿Y por qué no se defiende la tradición de tener a la mujer doblegada en la casa, como hasta hace cien años, incluso menos? ¿Por qué no defender la tradición de casarse antes de los quince años? ¿Y por qué no defender también la de poner a los niños a trabajar? Claro, ¡si es por tradición...!
Hay cosas para cada siglo, ¡y a principios del siglo XXI no podemos estar arrastrando una fiesta tan salvaje y bárbara, un vestigio de lo que fue el XIX! ¡Es una vergüenza, una auténtica salvajada!
Sí, las corridas de toros serían un espectáculo hermoso si no fuera por la sangre que mancha la arena, por las estocadas que tanto sufrimiento otorgan al animal, ¿es que nadie lo ve? ¿Nadie se da cuenta?
Es realmente triste que valga más un minuto de disfrute (que no logro entender) que la vida de un animal que lo único que quiere es que le dejen vivir en paz.
No lo entiendo, ni creo que lo entienda nunca, la verdad.