sábado, 31 de julio de 2010

Londres, por fin.

¡Ya estoy en Londres!

Estoy en Londres.

Estoy en Londres...

¡Ja! Por más que me lo repito, aún no me lo creo. Mucho menos después de todo lo que he visto...¡y no he estado aquí ni dos días y no he visto ni un cuarto de lo que es Londres!

Esta es un ciudad realmente increíble: no es sólo la capital británica - que por cierto, cuesta un huevo encontrar a algún inglés de pura cepa por aquí - es la capital de lo multicultural! Todo confluye en Londres: es como una mezcla de todos los países del mundo, y eso es lo que hace de esta ciudad algo tan maravilloso. Das dos pasos y te topas con un afgano. Das otros dos y te encuentras con un tío que es medio libanés y medio peruano. Otros dos y te topas con una chica que es mitad rusa y mitad sufafricana...y todo así! Y españoles hay a patadas...de hecho, ayer me hice amiga de una pareja mayor: él era español y ella colombiana, pero eran muy simpáticos y agradables! Hoy, mi tío y yo hemos quedado con ellos en el Duke of Suffolk: es un típico pub inglés que está cerca de Hyde Park.

Londres es espectacular: me encantan sus pubs, sus gentes, sus parques, ¡sus monumentos! El Museo de Historia Natural es una pasada: desde pequeña siempre quise ir a visitarlo - ¡era una friqui de los dinosaurios! - y no me ha decepcionado en absoluto - no como el de Madrid, que tiene cuatro huesecitos y dos piedras y con eso ya van que chutan -, pero este es increíble.

Me encanta esta ciudad!

Deambulo por la calle y voy con los ojos abiertos de par en par - quizás también influya el hecho de que acabo de salir de un pueblo gobernado por las vacas y los paletos ¬¬ -. ¡Hay tanto que ver aquí!

¡Y que comer! Con tanta gente de tantos países distintos, es obvio que también habrá muchas clases de comida. Ayer comí el típico Fish´n´Chips que no estaba nada mal, y por la noche fui con mi tío a un restaurante japonés: cosas como el Sushi, el Shashimi o el Tofu me encantaron! Y este mediodía fuimos a comer a un libanés: la comida estaba buena, aunque me pusieron un batido de yogurt (salado) que estaba realmente asqueroso!

Pero en general, y como conclusión final, debo decir que...¡me he enamorado de Londres!

miércoles, 21 de julio de 2010

Quisiera...

... gritar hasta quedarme sin voz, y que por lo menos una persona me escuchara.

Quisiera sentirme querida en mi casa al menos una vez en la vida.

Quisiera que alguien me apoyara, que alguien me levante cuando caigo al suelo, no que me pisoteé y me hunda más en la tierra, como si el fracasar fuera el único logro conseguido.

Quisiera volar y sentirme segura y añorada, no una desconocida que alza el vuelo de un nido del que apenas sabe nada.

Quisiera ser ciega para no ver toda la rabia y la tensión que se acumula en esta casa, explotando unas veces aquí, otras allí.

Quisiera ser sorda para dejar de escuchar los gritos, las réplicas hirientes y las contestaciones llenas de rencor y odio.

Quisiera poder expresarme libremente, sin miedo ni temor a las represalias.

Quisiera que alguien confiara en mí, que alguien crea en mí, en que de verdad pueda hacerlo. No que me miren con...con esa decepción adelantada a los acontecimientos, como si ya supieran que he fracasado incluso antes de empezar.

Quisiera no sentir satisfacción cuando cierro las bocas que antes habían dicho: "no lo lograrás"

Quisiera no derramar lágrimas por el daño provocado por esas personas que, sorprendentemente, no tendrían que hacermelo.

Quisiera, en definitiva, no haber escrito nunca estas palabras, no tener tanta facilidad para escribirlas...no ser torturada por los sentimientos negativos y los gritos hirientas.

Quisiera no querer abandonar a mi familia, y sin embargo, no hay nada que haya deseado más en esta vida...