Daría lo que fuera por no sentirme ignorada.
Por alzar la voz y sentirme escuchada.
Por que mi presencia fuera superior a la sutil sombra de un fantasma.
Por que la gente no posara sus ojos en mí y me miraran como si pudieran ver la pared a través de mi cuerpo.
Y tantas otras cosas...
Que la gente no me desplace, que simplemente me consideren una persona como ellos y no alguien ajeno completamente a su ser.
Levantar la voz. Ser escuchada.
Ser valorada.
Creo que no pido tanto.
Sin embargo, ¿quién no se ha sentido alguna vez ignorado por su condición, raza, sexo, aspecto, o religión? ¿Quién no ha querido decir algo cuando todo el mundo le oía pero nadie le escuchaba? ¿Quién no ha querido romper los esquemas, renunciar a su personalidad, y gritar para que alguien le mirase y comentase: "Ah, estás ahí"?
Renunciar a la personalidad...¿quién no se ha sentido tentado de hacerlo alguna vez? Simplemente para encajar en algún sitio, para tener amigos...para ser alguien. Labrarte una nueva personalidad, una máscara acorde con lo que la sociedad pide: renunciar a una parte de ti mismo para ser el perrito faldero de alguien a quien admiras, alguien que puede abrirte las puertas de la popularidad, alguien...que no vale la pena.
Daría lo que fuera por existir, sí, por que la gente me mirase a mí y no a la pared que tengo detrás. Pero no hasta el punto de renunciar a mí misma por eso, no hasta el punto de convertirme en otra persona mucho peor de lo que soy, con más fallos, más defectos. Vivir tras un personaje inventado, ser una persona completamente falsa que apenas se sostiene...eso no puede durar mucho. Todo se terminará cayendo por su propio peso.
Tú terminarás cayendo. Acabarás sin saber quién eres de verdad: si la persona o el personaje. Y entonces te verás solo: porque tu máscara habrá caído y nadie te verá sin ella. Porque la persona no le gusta a nadie y te volverás invisible. Sin personalidad, sin ser, inventado o no...
Sólo quedará el fantasma de lo que hubo un día, una mezcla entre lo real y lo inventado, un despojo de la sociedad que vaga invisible por la gran ciudad, muerto, solo y triste.
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